Cómo poner límites en tus relaciones sin sentirte culpable

¿Cuántas veces has llegado a la conclusión de que tienes que poner límites en alguna relación pero no sabes cómo hacerlo?

¿Recuerdas la de veces que has ido con la convicción de establecer tus límites pero en el último momento te has echado atrás?

¿Y aquellas ocasiones en las que has marcado bien los límites pero luego te has quedado con un sentimiento de culpabilidad?

Muchas, ¿verdad?

Y es que nadie nos enseñó cuál es equilibrio perfecto para relacionarnos, sin invadirnos los unos a los otros, manteniendo en todo momento el respeto mientras ganamos en confianza y cercanía.

Antes de entrar en materia, quería comentarte que este artículo complementa a un post anterior en el que muestro las 9 señales de alarma que te indican que necesitas poner límites en tus relaciones.

Si quieres tener una información más completa sería bueno que lo leyeras antes de continuar con éste. No te preocupes, que yo te espero aquí.

¿Ya?

Venga, vamos al lío.

 

1. Qué significa exactamente poner límites

Poner límites no tiene nada que ver con decirle a todo el mundo a diestro y siniestro todo lo que piensas en cada momento.

Tampoco es defender a capa y espada nuestras opiniones para que quede clara nuestra posición.

Y ni mucho menos es mostrar nuestras debilidades a los demás para que éstos se adapten a nosotros. Para nada…

Poner límites es una acción muy compleja que encierra en sí misma muchas cualidades humanas y, si el ser humano las tuviera plenamente desarrolladas, disfrutaría al 100% de sus relaciones interpersonales.

Entre estas cualidades están: la capacidad de autoconocimiento para saber exactamente cuáles son tus propios límites; el saber exponerlos cuando sea oportuno; y la valentía de ponerte por encima de todas tus resistencias internas que te impiden hacerlo de forma sabia y exitosa.

Y es que para poner límites tienes que tener muy claro qué es permisible para ti y qué no lo es. Sería imposible poner un límite que no se conoce, ¿verdad?

Una vez que tienes claro tus propios límites, queda lo que más le cuesta a la mayoría de las personas: la tarea de decir NO cuando corresponde. Porque está claro que un límite es un “no” en toda regla.

No te preocupes, es más fácil de lo que parece. Vamos a explorar un poco sobre esta aparente dificultad.

2. Por qué te cuesta tanto decir NO

Realmente todo el mundo sabría repetir un monosílabo tan sencillo como es “no”. A ver, ¿eres capaz de decirlo en voz alta? Prueba ver qué tal suena… venga anímate… da igual si hay gente cerca, a ver qué dicen cuando lo hagas… jeje, seguro que se ponen serios…

¿Cómo te has oído? ¿Sonaba convincente? ¿Necesitas practicar un poco más para que no te tiemble la voz?

La clave está en que sientas tu propia voz emitiendo el sonido, pero con un sentimiento de poder, porque estás diciendo algo que es importante. Con solo decir “no” (sin ninguna palabra añadida), puedes cambiar la actitud de cualquier persona.

Haz la prueba, cuando estés reunido con alguna persona de confianza di simplemente “no” y observa su comportamiento. Vas a ver cómo te mira con sorpresa y con un poco de tensión hasta ver realmente qué te ocurre.

Sin embargo, si dices simplemente “sí”, te mirarán con otra actitud, quizás con curiosidad, pero no con tensión, porque es muy posible que no hayas interferido en su estado anímico.

Esto suele ocurrir así porque cuando oímos la palabra “no”, nos salta una alarma en nuestro interior indicando de forma automática que hay que prestar atención a lo que viene después, porque seguro que será importante.

Fíjate muy bien en lo que te estoy diciendo: cuando tú mismo estás diciendo “no”, surge de forma automática un estado de tensión, no solo en el otro, sino también en ti. Qué curioso…

Ahora bien, ¿por qué cuesta tanto trabajo ponerle límites a los demás?

Porque hay varios factores que han influido notablemente en tu vida y que han moldeado tu conducta para que no puedas hacerlo.

Posiblemente en tu caso te haya influido la educación que tuviste de pequeño o quizás la sociedad en la que vivimos.

2.1 La educación temprana

Ya desde pequeños nos enseñan a tener el patrón de el niño/a bueno/a y a decir sí a todo para no molestar o desagradar a alguien. ¿Te suena?

¿Qué significa esto? Pues que si te expresas tal y como eres vas a molestar a alguien, y el precio que pagas por ello es, o bien una cara de insatisfacción, o bien un rechazo por parte de esa persona.

Cuando somos pequeños sabemos que somos vulnerables y que en definitiva dependemos de los demás para atender a nuestras necesidades básicas. Como mecanismo de supervivencia optamos por adaptarnos y dejar que el medio nos moldee.

El problema de todo esto es que empiezas desde muy pequeño a negar tus propias necesidades porque consideras más importante que la otra persona esté contenta, a costa de tu represión, frustración y autoanulación.

Y si te hubieras mostrado tal y como eras, la mala reacción del otro te habría generado un complejo de culpabilidad, haciéndote creer que eras responsable del estado anímico de los demás.

¡Quieto ahí!, esto merece un momento de toma de consciencia…

¿Qué edad tienes?

Si esto te ocurría de pequeño, ¿te das cuenta de que quizás lleves toda una vida sin mostrarte tal cual eres por miedo a la reacción de la otra persona?

¿Es hora de cambiar esto?

– Sí.

Sigamos…

2.2 La sociedad

Luego viene la cultura de la sociedad en la que vivimos. La que te ha ido condicionando durante tanto tiempo.

Desde todos los medios audiovisuales, incluida la publicidad en las calles, nos bombardean constantemente con que tenemos que entrar dentro de unos estándares para ser aceptados por el resto de las personas.

Como si todo el mundo quisiese ser como los demás…

En lugar de enseñarnos a amarnos a nosotros mismos tal y como somos, nos enseñan que hay que tener una estatura que se arregla con zapatos, un color de piel que se modifica con cosméticos o una tendencia de ropa que cambia todos los años, que es tendencia porque alguien dijo que esta primavera se lleva el color tal… por ponerte algunos ejemplos.

Tampoco se puede decir esto o lo otro para no llevar la contraria…, y si te pasas un poquito pues me invento la Ley mordaza y te callo, sí o sí. Y además es legal (?)

Menuda locura…

Y seguimos anulando nuestras expresiones cuando nuestros jefes se pasan verbalmente con nosotros por miedo al despido, cuando dejamos que nuestra pareja nos manipule para no tener mal rollito en casa o cuando permitimos que nuestros clientes se aprovechen de nosotros por temor a perder ingresos.

Y detrás de todo esto estás tú. Nadie piensa en ti ni en tus necesidades. Nadie te ha enseñado que tienes una serie de necesidades que cubrir y que para ello tienes que ponerle límites a los demás.

El nivel de confusión en un adulto es tal que, cuando le preguntas abiertamente: “¿Cuál es tu necesidad en este momento?”, lo más frecuente es que ni lo sepa. Y si lo sabe, se lo calla o no contesta con sinceridad, por vergüenza o miedo a tu reacción.

Imagínate cómo puede poner límites una persona que no sabe ni lo que necesita.

Aceptémoslo: la educación no fue perfecta y la sociedad no ayudó mucho. Lo importante es que ahora puedes hacer algo al respecto, desde tu propia madurez. Tengo herramientas que te pueden servir para romper con todo esto y te prometo que quiero verte feliz. Porque a mí, sí me importas.

Sigamos…

3. Los grandes beneficios de poner límites en tus relaciones

3.1 Beneficios para ti mismo

Uno de los primeros beneficios que obtienes a la hora de poner límites tiene que ver con el conocimiento sobre ti mismo en cada momento.

Como venimos hablando, para poner límites sanos y equilibrados, se requiere un buen conocimiento de tus propias necesidades. Y, para conocer lo que realmente necesitas, debes mantener un estado de conexión contigo mismo.

¿En qué consiste esta conexión contigo mismo?

En ser consciente del momento presente y de lo que cada situación requiera de ti, en actuar siempre teniendo en cuenta las consecuencias de tus actos, y no perder en ningún momento el sentido de tu vida.

Por otro lado, poner límites te va a permitir que te respetes más a ti mismo y, en la medida en que esto ocurra, estarás en condiciones de hacerte respetar.

Podrás hacerle llegar a los demás como quieres que se comuniquen contigo, y esto te traerá mucha satisfacción personal.

Finalmente , el hecho de establecer tus límites va a culminar en un aumento considerable de tu autoestima. Esto ocurrirá de forma natural simplemente cuando hables sobre ti, cuando muestres que te conoces a ti mismo y cuando te hagas respetar.

3.2 Beneficios relacionados con los demás

No solo tendrás el beneficio de conocer tus propios límites, sino que también conocerás los límites de los demás y, como quieres ser respetado, al final también respetarás a los demás.

Aprenderás eso de “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”.

Al conseguir respetar tus límites y el de los demás, tus relaciones se convertirán en relaciones sanas y estables en el tiempo. La armonía se palpará en tus relaciones y ninguno se sentirá invadido por el otro. Una relación de respeto y amor no se pierde en el tiempo, al contrario, crece.

Por último, perderás el miedo de mostrarte tal cuál eres. Por fin soltarás la tensión continua de tener que estar alerta por si algo o alguien puede dañar tu vulnerabilidad. Te sentirás libre de poder expresar tus necesidades (con respeto y amor), independientemente de cómo se lo tome.

En definitiva, te sentirás desapegado de la reacción de los demás.

Cuánta libertad te está esperando… ¡¡y toda tuya!!

4. Qué tienes que tener en cuenta a la hora de poner límites

Como creo que ya te vas dando cuenta, lejos va quedando la idea de que poner límites consiste simple y llanamente en decirle a los demás las 4 cosas que siempre les has querido decir y que nunca te has atrevido.

Nada de eso. A la hora de poner límites, si quieres ser efectivo, directo y que te dé buenos resultados, tendrás que tener en cuenta lo siguientes puntos:

4.1 Tu estado actual

Antes de lanzarte, asegúrate de que es tu momento. Responde a las siguientes preguntas que te darán pistas de si vas o no por buen camino:

¿Estás motivado para hacerlo ahora?

¿Te encuentras con fuerzas para admitir una respuesta negativa de la otra persona, si es que esto tiene lugar?

¿Estás lo suficientemente sereno como para controlar tus palabras y reacciones?

¿Tienes buena voluntad y lo haces por Amor a ti mismo y a la otra persona?

¿Vas con la intención de mejorar la situación o, por el contrario, tu interés es hacer sentir mal a la otra persona?

Si tu intención no es positiva para ambas partes te diría de antemano que ni lo intentaras. Siempre debe haber un beneficio para los dos.

4.2 El estado emocional de la otra persona

Aquí es importante hacer uso de la empatía y conocer el lenguaje corporal de la otra persona para asegurarte de que vaya a estar receptiva y, por tanto, tu propuesta de poner límites dé buenos resultados.

El objetivo será que la persona no se desestabilice demasiado cuando le pongas límites y, aunque esto no depende de ti sino de cómo se lo tome (de su temperamento), puedes ayudarle a mantener su equilibrio mental y emocional.

A veces esto es imposible y la persona sí o sí va a estallar en cólera y se rebotará o se enfadará, pero al menos te asegurarás de que lo has intentado hacer con amor y por amor.

Responder estas preguntas te orientarán de si es un buen momento:

¿Cómo es su estado anímico?

¿Está cansado y abrumado con otros asuntos y ponerle límites le va a generar más estrés?

¿Le ves receptivo y tranquilo o, por el contrario, está en tensión y con facilidad de ponerse a la defensiva?

4.3 El lugar y el momento apropiado

Intenta hacerlo en un lugar neutro para ambos, por si la cosa se pone calentita que no tengas que pasar el mal trago de tener que echarle de tu propia casa. Créeme si te digo que te puede pasar… no te lo recomiendo.

Procura que el lugar sea armonioso y que te permita comunicarte bien, así como poder disponer del tiempo que vayas a necesitar. En un bar petado de gente y con mucho ruido quizás aumente la tensión del momento y no te permita hacerlo bien.

Elige, si es posible, un momento adecuado para ambos donde te asegures de que vayáis a estar tranquilos y con ganas de actualizar vuestra relación, que no estéis contaminados con otras preocupaciones que puedan influir en esta tarea.

Si tienes que poner límites de forma improvisada al mismo tiempo que te están faltando el respeto, tendrás que acomodarte al momento y lugar en el que está ocurriendo la escena, pero al menos intenta favorecer un buen clima de buenas intenciones.

5. Cómo poner límites de forma eficaz y sin complejo de culpa

Llegamos al punto más importante de este artículo y, como era de esperar, lo he dejado para el final porque hay que tener en cuenta todos los factores que están detrás de la acción de “poner límites”.

Se dice rápido, pero hay que reflexionar mucho sobre esto.

Antes de hablar sobre cómo poner límites, déjame que entremos un momentito en una creencia errónea que muchas personas tienen y que les impide tomar acción en este sentido.

Esta creencia sale mucho en las sesiones individuales de coaching a la hora de ayudar a alguien a trabajarse los límites. Se trata de la falsa creencia de que si pones límites eres un egoísta.

Pero… ¿perdona?

Sería irónico creer que eres egoísta por mostrar tus límites, por ser como eres, por enseñarle a los demás donde empieza tu espacio seguro y donde no han de entrar.

Lo siento, pero no es razonable que pienses que eres egoísta por respetarte cuando estás teniendo en cuenta los sentimientos del otro, el momento apropiado y cuando has reflexionado lo suficiente como para tomar consciencia de que poner límites va a mejorar tus relaciones, eliminar los roces y los posibles conflictos de ahora en adelante.

Nada tiene que ver con el egoísmo.

Es Amor y se hace por Amor y con Amor, hacia ti mismo, hacia el otro, y hacia la relación en sí.

Así que fuera ideas raras sobre egoísmo, culpabilidades e historias que no tienen nada que ver, ¿valeee? (esto se lee como lo dice Belén Esteban).

Es legítimo y corresponde que te muestres y marques tus límites. Sería injusto que estuvieras en este mundo sin mostrarte tal cual eres. Sería injusto que no te conociésemos como eres en realidad…

Ahora sí David, ¿cuál es el truco del almendruco para poner límites en las relaciones?

!!!Tan ta ta chan!!!

La mejor y más efectiva forma de poner límites es:

Habla desde ti y sin juzgar al otro.

Te lo explico más detalladamente: se trata de mostrar cómo te sientes cuando el otro te está invadiendo o faltando el respeto pero sin evaluar en lo que está haciendo, sin juzgarlo ni etiquetarlo.

Cuando hablas desde ti con frases del tipo “esto que haces me hace sentir mal y de esta forma me cuesta mucho estar a gusto contigo”, por ejemplo. De esta forma haces que la persona que está delante de ti se replantee cómo te trata.

Normalmente, cuando alguien se da cuenta de que te está haciendo daño, pone el freno y evalúa su comportamiento. Pero solo funciona si se lo dices sin ánimo de hacerle daño o de enjuiciarle. No te olvides, siempre con Amor.

En ese mismo ejemplo no sería efectivo decir “oye, no me guardas ningún respeto, eres maleducado y te estás pasando conmigo”. No funcionaría porque le estás llamando abiertamente irrespetuoso, maleducado e invasor.

La primera reacción ante tales palabras será de defensa y muy posiblemente de un nuevo ataque hacia ti. No te conviene para nada.

Sin embargo, si respondes sin ataques y desde ti mismo, desde tu sentir, seguro que el otro se va a dar cuenta de que te está haciendo daño y en el fondo no es lo que quiere.

Te invito a que pruebes este mecanismo, es 100% efectivo y está más que comprobado.

Te pongo algunos ejemplos para que te vayas sintonizando:

Si hay algo que no te gusta que te hagan, puedes decir: “me estoy sintiendo mal con esto que estás haciendo”.

Si no te dejan hablar cuando es tu turno, puedes decir: “me siento en clara desventaja porque no encuentro la forma de terminar mi frase”.

Si están intentando manipularte para hacer algo que no quieres, puedes decir: “si hago lo que me pides no creo que lo disfrute porque sé que no quiero hacerlo”.

Si te están dando consejos cuando no lo has pedido y te están dando órdenes de por dónde debes seguir (el típico “pues tú lo que deberías hacer es…”), puedes decir: “la verdad es que yo lo que necesito es que alguien me escuche, sé lo que tengo que hacer pero ahora necesito desahogarme”.

Y podría seguir poniendo ejemplos y ejemplos.

¿Tienes algún caso en particular que me quieras comentar y le buscamos una frase apropiada?

Me encantas los retos. No te cortes y déjamelo en los comentarios.

Voy a ir terminando este post con un ejemplo muy práctico para englobar todo lo que llevas visto hasta ahora.

6. Ejemplo práctico

Imagina la siguiente situación:

“Acabas de salir del trabajo después de un día duro en la oficina y llegas a casa donde te esperan tu pareja y tus hijos. Nada más soltar el abrigo y las llaves en el recibidor de tu casa, se dirigen hacia ti pidiéndote explicaciones de forma insistente y de malas formas de por qué no has llegado antes.

Esto no es nuevo para ti y se repite día tras día. Estás en un momento a nivel laboral muy importante, en el puedes ganarte un ascenso, y tienes que dejar listo tu trabajo de un día para otro para que no se te acumulen las tareas pendientes.

Quieres llegar antes a casa y estar con los tuyos, pero en este momento la necesidad económica es muy importante, porque últimamente los gastos casi no te permiten llegar con liquidez a final de mes.

Por un lado te mueres de deseo de estar con ellos, y por otro lado tienes una oportunidad de oro para ascender y tener un sueldo más que decente.

Pero al llegar a casa te callas, te ven cansado y a pesar de eso te machacan, como si estuvieras haciendo algo muy malo. Y respondes siempre lo mismo: “tengo mucho trabajo y no he podido venir antes”. Estás tan agotado que no tienes ni fuerzas para dar tantas explicaciones.

Por mucho que lo repitas días tras día te juzgan de malas formas. Tu pareja desconfía de si tienes un amante o de si ya no le quieres como antes, insistiendo en que prefieres estar más en el trabajo que en tu propia casa.

Los niños al oír estas palabras piensan que eres el responsable de que tu pareja se esté enfureciendo y se dirigen a ti con hostilidad y preguntándote si ya no les quieres.

La situación te resulta insostenible y sientes tristeza porque no te comprenden. Un vacío se apodera de ti y solo te queda la esperanza de conseguir ese ascenso para compensar el dolor que supuestamente estás causándole a tu familia…”

¿Te puedes imaginar esta situación? Te aseguro que no es tan ficticia y que le puede estar pasando al vecino que vive al lado de tu casa.

¿Cómo se solucionaría esta situación poniendo límites desde la inteligencia emocional?

Lo primero y antes que nada sería reconocer la necesidad primaria.

¿Cuál crees que es la necesidad primaria en este ejemplo: el dinero, estar con la familia…?

Piensa, piensa…

Te lo digo: la necesidad primaria es sentirte comprendido porque la falta de apoyo y comprensión genera tanta inestabilidad emocional que lleva directamente a la sensación vacío y tristeza. Y a partir de aquí todo empieza a perder su sentido.

Una vez que sabes cuál es tu necesidad primaria hay que reconocer que, además de que no te están comprendiendo, te están invadiendo a base de palabras hirientes que nada tienen que ver con la realidad.

Para parar cuanto antes esta situación lo mejor que puedes hacer es decidirte a hablarlo cuanto antes, comentar como te sientes, por qué estás actuando de esa forma y que vas a necesitar de ellos en las próximas semanas hasta que consigas el ascenso.

Aprovechas un fin de semana para dejar a tus hijos con tus padres e invitas a tu pareja a una cena en algún sitio conocido pero que signifique algo importante para vuestra relación. Podría ser uno de los lugares que frecuentabais al principio de conoceros, por ejemplo.

Serviría de sitio neutral pero con una connotación de cercanía porque recuerda los buenos momentos al inicio de la relación (vas ganando puntos chaval…).

Y en un momento en el que os sintáis a gusto le hablas directamente:

“cariño, me siento muy mal porque me siento presionado por conseguir un ascenso para daros mejor vida a ti y a los niños y ese es el motivo por el que estoy llegando tarde a casa.

Pero esto no queda aquí. Os quiero tanto que no he podido explicarme mejor con tanto cansancio y necesito que me ayudéis. Cuando llego a casa me siento aún más presionado cuando me alzáis la voz y me siento bombardeado con tantas exigencias.

Me siento cada vez más inestable a nivel emocional y no quiero que al final de tanto sacrificio por parte de todos, no consiga el ascenso”.

Y si al final de decirle todo esto le prometes un regalo cuando te asciendan, ya es que te doy un 10 en el primer intento, vaya que sí.

No te olvides de darle las gracias por haberte escuchado y agradecerle su comprensión.

Si analizas bien este ejemplo, verás que en ningún momento se ha juzgado a nadie, tan solo has expuesto tus sentimientos desde tu hipotética situación.

Has puesto tus límites, te has dado tu sitio, has defendido tu propósito, no has dañado a nadie y has renovado tu relación de pareja. ¿Qué más se puede pedir? ¡Y con solo unas frasecitas y un poco de imaginación!

Tan solo es un ejemplo de cómo actuar con inteligencia emocional a nivel social.


Espero que haya gustado este post y que saques provecho de él.

Poner límites no es una tarea fácil porque hay que tomar decisiones, pero por otra parte se torna una tarea sencilla cuando lo haces por amor propio y por amor a las personas con las que te relacionas.

Ahora te toca a ti responder.

¿Sigues teniendo dudas acerca de cómo establecer tus límites?

¿Necesitas una frase apropiada para poner límites en una situación en concreta y no sabes cuál podría ser?

¿Practicas otra técnica que te funcione a parte de la que te he expuesto?

¿Vas a compartir este artículo en tus redes sociales para ayudar a tus amigos a que se relacionen mejor contigo?

Venga, atrévete y usa los comentarios. Es una forma muy útil para hacerme entender que te gustan estos contenidos y eso me motivará a que siga escribiendo para ti.

16 comentarios en “Cómo poner límites en tus relaciones sin sentirte culpable

  1. Muchas gracias por este artículo, sobre todo la fase práctica para torpes jejeje! Releeré el resto de artículos relacionados y en espera del próximo! Saludos!

  2. Hola David,la verdad despues de leer esto me identifique mucho,me encanto,y la verdad ayuda mucho pero mucho gracias por preocuparte de las cosas mas sencillas que al final se convierten en un caos a veces en nuestras vidas saludos.

  3. Hola me sirvio leer tu post, duda…que pasa cuando expresas tu sentimiento pero las personas responden sin comprenderlo y siguen atacandote y practicamente buscan una respuesta que ellos quieren escuchar apesar que tu ya expresaste tu respuesta pareciera que quieren escuchar otra cosa, esto ocasiona estres y terminas molesto, enojado, presionado y hasta cediendo.
    Como se toman los limites en estas situaciones?
    saludos

    • Hola Mariana,

      El concepto de poner límites es muy extenso y realmente da mucho de qué hablar. Tal y como comentas, expones una situación en la que ya has puesto límites pero no lo están respetando.

      Al poner los límites siempre hay que tener en cuenta a la persona a la que se lo estás poniendo. Si esta persona te importa y quieres seguir manteniendo una buena relación, puedes esmerarte en poner límites para seguir nutriendo vuestra relación. Pero puede ocurrir que aunque te interese mantener esa relación, esa persona no te esté respetando y por eso actúe con desinterés.

      En este tipo de situaciones ¿es necesario poner límites? Pues si ya lo has hecho y no te están respetando, ¿hay que seguir poniéndolos? La respuesta te la darán ellos mismos. Si lo haces y no sirve para nada es porque el problema no está en la forma en la que pones tus límites; más bien está en que a estas personas no les importa mucho tu respuesta, no tienen un mínimo de interés. Quizás tengas que plantearte si ese tipo de relación te conviene o no, porque no te están respetando y eso, como bien dices, molesta y acabas enojada, como es lógico.

      Es decir,poner límites no te garantiza que los demás acaben respetando esos límites. Pero lo importante es que los pongas a pesar de la conducta que tengan, porque así te oyes a ti misma pidiendo respeto y dándote a valer. Esto subirá tu autoestima y te empoderará y al menos ellos te oyen presente, haciendo presencia de ti, de tus valores y pensamientos. Luego ellos que hagan lo que quieran, pero claro está, en función de lo que hagan podrás tomar otras decisiones, como disminuir el contacto o tratar de explicárselo una y otra vez si es que realmente te interesa. Pero vamos… si lo estás pasando mal y te tratan así… creo que deberías reflexionar un poco acerca de si te conviene estar con personas que no te respetan y te atacan.

      Espero que te haya podido servir de ayuda.

      Un abrazo y ánimo.

  4. Hola David,

    Hasta ahora no he entrado en tu blog. He empezado por tu artículo sobre Cómo poner límites (¡Muy interesante y qué bien está!),

    así que aquí tienes un seguidor.

    Felicitarte y darte las gracias por crear este espacio.

    Un Saludo
    Jóse

    • Hola Jose, ¡bienvenido a mi blog!

      Me alegro mucho de que te haya gustado este artículo. Muchas gracias por tus palabras, me animan a que siga escribiendo y aporte mi granito de arena a quien lo necesite.

      Un fuerte abrazo y encantado de tenerte por aquí.

  5. Muchas gracias David. Realmente sé que sirve porque lo he utilizado en alguna ocasión. Tu artículo me ha hecho reflexionar en si me ha servido ¿ por qué no he usado esta estrategia más veces?
    Y me he percatado que en las otras muchas ocasiones que no he puesto límite asertivamente es porque no he tenido en cuenta ni mi estado actual, ni lo he hecho con amor.

    • Qué bueno Ana Mª de que te des cuenta de todo lo que comentas.

      En cuanto a la pregunta que te ha formulado: “¿por qué no he usado esta estrategia más veces?”, me encantaría saber a qué conclusión llegaste. Si quieres compartirlo seré todo oídos y todo aprendiz.

      Y enhorabuena por darte cuenta de los motivos por lo cuales no has puesto los límites correctamente. Realmente el amor a uno mismo (cuando te tienes en cuenta) y el amor hacia los demás es lo único que te asegurará que lo has hecho bien, independientemente de la reacción que pueda tener el otro.

      Me alegro mucho de que te haya gustado. Le has sacado bien el jugo a este artículo y eso me pone feliz.

      Un abrazo

  6. Vaya post más interesante! Son como las instrucciones emocionales que necesitamos, al menos en mi caso. Me pongo a reflexionar a mi alrededor y tengo bastantes casos para poner en práctica.
    Gracias y no dejes de publicar estos artículos tan necesarios!
    Un saludo.

    • ¡Muchas gracias Francisco!

      Me encanta eso de “instrucciones emocionales” y me alegro de que te sirva para ponerlo en práctica. Porque de eso se trata, ¿verdad? de practicar.

      Y tranquilo, que no voy a dejar de publicar. Esto es solo el principio…

      Un abrazo

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