Cómo hacer que Adán y Eva tengan envidia de tu relación de pareja

En esa época el tiempo corría de forma distinta.

Os mirabais y os sobraban las palabras. Los minutos pasaban demasiado rápido y ya, para cuando os teníais que despedir, empezabas a sentir un desgarro y un sentimiento de frustración porque tendrías que esperar hasta el día siguiente para un nuevo reencuentro.

Esas tardes eran mágicas. Todo se volvía mágico, la música que escuchabais juntos, los lugares en los que os escondíais para daros los primeros besos…

Mola recordar de nuevo esto, ¿verdad?

Y ahora, ¿qué os ha pasado?

¿Cómo es posible que antes vivieseis en una especie de paraíso eterno y ahora lo único eterno es la monotonía?

Os queréis mucho, lo sé, pero no se demuestra como antes. Y esto te genera un vacío y una insatisfacción a la que te has acostumbrado y de la que a veces prefieres no hablar.

Esto no tiene por qué seguir así; esto puede cambiar.

¡No te asustes!, no tienes que separarte de tu pareja. Solo modificar algunas conductas y tener algunos conceptos claros para que vuestra relación florezca de nuevo.

Lo que voy a comentarte ahora es una serie de truquitos para que tu relación vuelva a tener la vidilla que tenía antes.

– Pero bueno David ¿cómo se te ocurre hacer este post?

Porque es una maravilla poder levantarte cada día dándole gracias a Dios por compartir tu vida con la persona que elegiste como compañía.

Y no solo eso, sino terminar el día agradecido de poder contar con alguien en cada momento, alguien que, con seguridad, no te va a fallar.

Créeme que sé de lo que hablo. Tengo la suerte de no haber perdido nunca esa magia y fortalezco mi relación de pareja cada día, para que el trabajo en equipo resulte siempre ventajoso.

Si haces lo que te propongo te convertirás en una persona más feliz, con capacidad de mantener viva la llama del Amor. Amor que emanará de ti y que, al compartirlo, volverá de nuevo hacia ti, pero impregnado con el toque característico de tu pareja.

– Déjate de rollos David, ¿empezamos o qué?

 

1. Piensa bien lo que quieres comunicar, cómo lo vas a decir y cuándo

Nunca me parecerá demasiado insistir en el arte de pararse de actuar.

En las relaciones de pareja es muy importante pararse a reflexionar antes de comunicarse con el otro.

Si no lo haces bien, y hablas a la ligera sin tener en cuenta las palabras que empleas, el tono de tu voz o las formas no verbales con la que lo haces, puedes tener muchos problemas.

Hazte las siguientes preguntas antes de hablar para que tu comunicación sea fluida y refleje verdaderamente lo que quieres transmitir:

¿Qué es lo que quiero decirle y para qué?

¿Qué espero obtener de esto?

¿Cuál sería la mejor forma de hacerlo para que comprenda realmente lo que le voy a decir?

¿Qué palabras debo emplear para que lo entienda a la primera?

¿ Cuál sería el mejor momento para hacerlo?

La comunicación es sin duda el punto débil de cualquier relación, pero de cara a una relación duradera, como es el caso que nos ocupa, es estrictamente necesario que la cuides día a día para evitar malentendidos.

He llegado a conocer parejas que solo saben comunicarse a través de discusiones o manteniendo un tono de queja continua de uno sobre el otro. Es como oír continuamente el ladrido de dos perros que no paran ni un minuto.

Vivir así en pareja no tiene mucho sentido. ¿No crees?

Recuerda que si cuidas la forma en la que te comunicas con los demás, al final los demás se sentirán muy a gusto contigo y valorarán más tu compañía.

Si cuidas las palabras que empleas con tu pareja conseguirás armonía y respeto en la relación.

2. Requetepiensa bien cómo afectan tus actos a los demás

Ahora no estás solo, hay alguien más. Ahora no vale hacer las cosas a tu antojo porque puede perjudicar al otro. Y si perjudica a tu pareja, tarde o temprano te salpicará a ti, de alguna forma.

Cuando estás solo, puedes hacer lo que te plazca, pero cuando hay una segunda persona debes, si le quieres realmente, tenerle en cuenta.

Así que tómate un minuto para reflexionar (¡y dale con reflexionar…!) antes de actuar, no vaya a ser que la líes.

Te lo voy a explicar de una forma muy sencilla:

En numerosas ocasiones uno actúa en nombre de los dos creyendo que el otro va a estar de acuerdo con lo que uno quiere hacer.

Como es una idea elaborada desde la imaginación y nada contrastada con la realidad, acabas en conflicto. Normalmente tu pareja dice que no le has tenido en cuenta, y con razón, ¿no crees?

¿Por qué ocurre esto?

Porque crees que conoces tanto al otro que te otorgas el permiso de actuar en su nombre. Has confundido la información que tienes acerca de sus  preferencias, con la libertad que tiene de actuar a su antojo.

Sí, léelo otra vez. Es una frase un tanto enrevesada pero cargada de valiosa información…

Resumiendo: ¿cuál es la mejor forma de actuar en pareja? Teniendo en cuenta al otro.

3. No hay un líder. Formáis un equipo

Muy relacionado con lo anterior y que es muy importante para mantener el equilibrio perfecto en la pareja.

¿Has visto alguna vez una pareja en la que uno de los miembros destaca en todo por encima del otro? Es como si la pareja estuviese compuesta por uno que manda y otro, que sencillamente, sigue una serie de instrucciones o lo hace a regañadientes, pero lo hace.

Con el tiempo esta actitud acaba agotando a los dos miembros.

El que tiene una actitud de líder se sentirá insatisfecho porque en algún momento querrá dejar de serlo o querrá que en determinadas cuestiones el otro tenga más iniciativa; el que suele agachar la cabeza o admite ser el segundo de abordo, en algún momento querrá ser el capitán.

En cualquier caso, esta combinación de actitudes tan poco equilibrada, acaba pasando factura porque ninguno de los dos roles son sanos.

Lo ideal es que tengas siempre presente que formáis un equipo. Y en un equipo los roles deben estar bien definidos y, sobretodo, equilibrados en todos los aspectos que se requieren para la convivencia.

Si observas que en tu relación de pareja hay algún tipo de descompensación (económica, laboral, tareas de la casa, tiempo libre, etc.), esto un indicativo de que, si no hay conflictos hoy día, mañana los habrá. Y ojalá no llevase razón en esto…

Si quieres equilibrar un poco más la balanza para que no haya conflictos de este tipo, lo mejor que puedes haces es sentarte con tu pareja y, teniendo en cuenta los puntos anteriores (comunicación y acción), hacer un buen planteamiento de como os estáis relacionando , equilibrar los roles, y pensar a lo que vais a llegar si no le ponéis remedio ahora.

4. Dale muestras de Amor con cierta frecuencia

Sorprende a tu pareja. Recuerda esos primeros momentos de pareja en los que el mínimo detalle servía de regalo para arrancarle la sonrisa enamorada de tu conyugue.

Cualquier cosa podía valer. El “hoy he estado todo el día pensando en ti” no ha pasado de moda. Te reto a que lo vuelvas a probar, siempre que sea verdad, claro.

Estos detalles son muy importantes para mantener vivo el amor que os tenéis.

Dime la verdad, ¿cuándo fue la última vez que le regalaste algo a tu pareja? No valen los cumpleaños, ni los reyes, ni el día de su santo. Tampoco San Valentín.

Me refiero a un regalo que te salga de verdad del corazón. Sin ningún motivo ni intención por tu parte. Simplemente porque quieres mostrarle tu Amor.

Si hace tiempo que no lo haces es porque la llama se está apagando. Lo siento mucho… pero la buena noticia es que puedes hacer que brote de nuevo.

No importa la edad que tengas: el amor no tiene edad. ¡Ánimo!

Empieza por dedicar un tiempo para pensar qué le gustaría recibir y qué le haría entender que lo haces por Amor, sin buscar nada a cambio.

Venga piensa…

¿Ya?

Bueno, te doy unas pistas: un masajito de vez en cuando (si se lo haces tú mejor que mejor…), un mensajito de Whatsapp diciéndole que le quieres o preguntándole cómo se encuentra (mostrándole tu interés), un fin de semana en la naturaleza… lo que sea, no tiene por qué ser un regalo material, ya que el amor tampoco lo es.

Te invito a que empieces hoy mismo. No hay excusas… ¿Tienes móvil? Empieza mándandole un mensajito de Amor y si es de voz mejor, ganarás muchos puntos…

5. Busca el momento, no dejes que la relación dependa del azar.

No me digas que no, pero la mayor parte del tiempo la personas actúan sin tener un mínimo de control en sus vidas. Van como zombis, actuando porque simplemente es lo que toca hacer y si hay que cambiar el plan, se hace en el momento.

Igual ocurre con las relaciones de pareja.

Cuando pasa un tiempo y la pareja ya es estable, se produce una especie de acomodamiento que hace que dejes de prestar a tención a eso que antes te llamaba tanto la atención, porque no la tenías: ¡la pareja!

Sí, y no me digas que no…

Cuando no la tenías pareja ocupabas mucho tiempo en buscarla. Incluso en los inicios te desvivías por estar con tu pareja. Pero la cosa ha cambiado.

Quizás sea porque ahora crees que no te abandonará (¡Error! Nunca se sabe…), y eso te hace bajar la guardia. Pero créeme si te digo que el 99 % de las infidelidades es porque no se le dedica tiempo a la pareja, y uno de los dos acaba por buscarse otra alternativa.

La pareja hay que cuidarla. Es como un ser vivo que tienes que alimentar y proteger, para que no se muera.

Para ello tienes que dedicarle tiempo.

Es cierto que vivimos en una sociedad donde precisamente el tiempo no es lo que te sobra, pero hay que tener en cuenta que se pasan muchas horas viviendo y compartiendo con la pareja.

Cuidar la relación pareja le permite a uno vivir en paz y en armonía en su propia casa.

Mi recomendación es que planees bien el tiempo que dedicas a tu pareja. No tiene por qué tener día ni hora en concreto, pero por lo menos asegúrate de que cada día ocupas un rato para los dos.

Recuerda que para tener un jardín bonito hay que cuidarlo y regarlo todos los días. Si no lo haces, tus flores se morirán y al final te buscarás cualquier otra ocupación para no ver que tienes un jardín deteriorado y en el que no te gusta estar.

O en el peor de los casos, igual te sorprendes espiando el jardín del vecino…

Tú decides.

6. Establece bien los límites

A todos nos gusta que nos respeten, ¿verdad? A tu pareja también.

Es muy importante que mantengáis siempre presente el respeto para que esteis contentos y relajados el uno con el otro.

Cuando el respeto no se hace presente en una relación, se produce tensión porque no se sabe si en algún momento te vas a sentir invadido por el otro.

Es el inicio de la desconfianza y duele sentir que el otro está atravesando un terreno que no debe ocupar.

Para que esto no ocurra es muy importante que sepas cuáles son los límites, pero no solo tuyos, sino también los de tu pareja.

No se puede respetar al otro si no conocemos los límites que no se deben traspasar.

Y lo mejor que te puedo decir en este momento es: “no des por supuesto que conoces los límites del otro sin confirmarlo”.

Siéntate con tu pareja y háblalo con mucha claridad. Expón lo que te gusta y lo que no; en lo qué te sientes invadido y qué te hace sentir tranquilo.

Poned todas cartas bocarriba y marcad vuestros límites. Dejad muy claro entre vosotros cómo queréis ser tratados y qué estáis dispuestos a cambiar para que se mantenga el respeto.

Obviamente, hay que hacerlo manteniendo el equilibrio y el sentido común, para poder llegar a determinados acuerdos.

El respeto se lo expresas en la forma en que le miras, en que le hablas, en que usas los objetos que usáis los dos, la forma en que respetas sus objetos privados y personales,  entre otras cosas. Pero sobre todo, mostrarás el más alto respeto si cumples los acuerdos a los que habéis llegado.

Mantener el respeto es una de las mayores muestras de amor que le puedes hacer a tu pareja.

Pero lo más interesante es que si expresas tu amor de esta forma, te sentirás muy bien contigo mismo en el momento de hacerlo; es como darte amor a ti mismo, y encima fomentarás una actitud amorosa en vuestra relación.

Recuerda que si tú respetas,  tendrás más probabilidades de que el otro te respete. Si no respetas, ¿tú crees que los demás te respetarán?

7. Aprendizaje continuo

Quizás sea este el más importante de todos los trucos que comparto contigo porque marca la diferencia entre formar parte de una pareja que evoluciona, o de una pareja que se queda estancada en el mismo punto toda la vida.

Si quieres ser feliz en tu relación sentimental tendrás que tener en cuenta que la pareja es una oportunidad de oro para crecer como persona, y desarrollar cualidades humanas que te pueden servir para relacionarte con los demás.

Si tienes hijos sabes muy bien de lo que hablo. Tener un hijo o una hija te hace evolucionar sí o sí porque tienes que aprender muchísimas cosas en cada fase por la que pasan.

Si no tienes hijos, juegas con la ventaja de que te puedes ir preparando mejor con estos consejos que te doy, para que cuando los tengas te sientas más resolutivo.

Pero sea cual sea tu situación, te animo a tener una actitud de apertura al aprendizaje, porque al incorporar nuevos conceptos a tu relación de pareja, disfrutarás de una vida exitosa en la plano sentimental.

Cada día, y cada momento, es una situación distinta y novedosa; una nueva oportunidad de aprendizaje.

Puede que te encuentres en un momento en el que estés viviendo una situación parecida a otra que hayas vivido anteriormente. Como ser inteligente que eres, sabrás captar los nuevos datos que te ofrezco y que te sean útiles para aprender más sobre ti mismo o sobre tu conyugue.

Todo lo que aprendas podrás incorporarlo a la forma en la que te quieres relacionar con tu pareja,  y de esta forma estarás enriqueciéndola.


Bueno, ahora te toca practicar un poco si quieres que Adán y Eva se mueran de envidia de tu relación de pareja.

¿Hay algo más que creas que es necesario e importante para vivir con éxito la vida en pareja? Si es así, déjamelo en los comentarios. Estaré encantado de oírlo porque yo también estoy aprendiendo y quizás haya algo que puedas enseñarme.

4 comentarios en “Cómo hacer que Adán y Eva tengan envidia de tu relación de pareja

    • Hola Ana Mª y bienvenida.

      Me alegro mucho de que te haya gustado y te sirva. Como bien dices es necesario a veces releer lo que nos aporta valor para que no se nos olviden las cosas buenas que vamos aprendiendo.

      Muy inteligente por tu parte. ¡Enhorabuena!

      Un abrazo

  1. Excelente !! siempre he pensado que las relaciones hay que mantenerlas, evitar la monotonía, y siempre buscar una chispa nueva de ilusión.
    Genial !!

    • Muy buenas Francisco José.

      Me alegro mucho que te haya gustado este artículo.
      Tienes toda la razón, si no se trabaja la relación de pareja al final te come la monotonía y se pierde el sentido de seguir juntos.

      Muchas gracias por tu comentario

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